Mientras mi noche avanzaba cada vez sentía innecesaria mi salida. Hacía mucho frío y los faroles amarillos de la Av. Larco eran mi único abrigo y las luces de las casa de juegos me hacías recordar sueños antiguos, sueños que quería olvidar. Iba de avenida en avenida, me sentía parte de un video clip de algún grupo rockero perucho.
Así como el viento pasa en la noche, así se fueron los planes y la aspiraciones de pasar un buen rato. Al final me reí dentro de mí y pensé "esas cosas suelen pasar Gonzalo". La vida sorpresas, sorpresas te da la vida. Esa noche fue dada al olvido. Sólo queda en mis memorias de micro.

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